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martes, 17 de noviembre de 2009

Los últimos días de Esperanza Chaos

Sonsoles García, la persona que cuidó a Esperanza Chaos durante sus últimos días, nos cuenta como fue la relación entre ellas.
Con motivo del aniversario de la muerte de la madre de De Juana Chaos, Esperanza Chaos Llorente, la persona que estuvo a su cargo, Sonsoles García, nos ha contado como fue la convivencia durante ese tiempo.
Altamira, la hija de Esperanza, se casó con el hijo de Sonsoles, asique eran familia. Esperanza llevaba viviendo sola desde la muerte de su marido hacia quince años, pero una vez se la diagnosticó Alzheimer no podía seguir en esa situación asique Sonsoles se hizo cargo de ella.
Durante el tiempo que vivieron juntas Sonsoles pudo ver como la enfermedad se apoderaba de ella y la iba consumiendo hasta que apenas parecía ella. Al principio solo tenía pequeñas lagunas, se metía a la ducha con la ropa puesta, salia a la calle con la ropa de cama, pero aun así sabia quien era, incluso llego a hablar con Sonsoles acerca de su hijo Ignacio, de como veía en que se había convertido y de su hija Altamira. Cada vez que había un acontecimiento en la vida de la nieta que ambas tenían en común se encargaba de llevarle fotos para que pudiese ver como iba creciendo la pequeña María, pues vivía en Madrid y Esperanza no la veía con frecuencia. Un tema que a Sonsoles no le gustaba tocar era el de la muerte de su marido, pues lo asesinaron en uno de los atentados de ETA. “cuando salía este tema Esperanza siempre se disculpaba, decía que ella sabia el dolor que producía la perdida de un marido porque ella lo perdió, pero que yo debía de sentirlo mucho más pues a mi me lo arrebataron”, afirmaba Sonsoles.
Durante el tiempo en el que vivieron juntas, nació entre ellas una gran amistad y cariño. Poco a poco Sonsoles fue viendo como la enfermedad la iba consumiendo hasta que no recordaba ni a sus hijos. “un día se encerró en el baño porque no me reconocía y creía que la estaba robando” nos cuenta mientras casi no puede contener las lagrimas. Este último periodo fue el más difícil para Sonsoles pues tuvo que hacerlo todo por ella, darle de comer, bañarla, acompañarla al baño, … según palabras de ella perdió todo lo que había sido era como una niña de más de ochenta años.
“era una persona con mucha humanidad en su interior, con mucho cariño para los demás. Yo la considere como una hermana, por eso me dolió tanto verla acabar como acabo, sin apenas reconocerme, solo espero que el día que llegue mi hora me reúna otra vez con ella y volvamos a hablar como lo hacíamos al principio. Sé que ahora me esta viendo y cuida de mi como yo lo hice con ella” con esta frase terminó esta emotiva entrevista.
Ahora Sonsoles hace su vida en solitario, se ha trasladado a Madrid, con su hijo, el marido de Altamira. De vez en cuando le manda cartas a Esperanza a pesar de que sabe que no va a obtener respuesta.

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